Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Poco a poco Lupin se habÃa ido acercando. El inglés retrocedió y, distraÃdamente, deslizó la mano en el bolsillo del pantalón.
—Son las tres, señor Lupin.
—¿Las tres ya? ¡Qué lástima!… ¡Me estaba divirtiendo tanto!
—Espero su contestación.
—¿Mi contestación? ¡Dios mÃo! ¡Qué exigente es usted! Entonces, ¿éste es el final de la partida que jugamos? ¡Y como apuesta, mi libertad!
—O el brillante azul.
—Bien… Juegue primero. ¿Qué hace usted?
—Echo el rey —dijo Sholmes, disparando.
—Y yo la pinta —repuso Arsenio, lanzando su puño contra el inglés.
Sholmes habÃa disparado al aire para llamar a Ganimard, cuya intervención le parecÃa urgente. Pero el puño de Arsenio se clavó en el estómago de Sholmes, que palideció y se tambaleó. De un brinco Lupin saltó hasta la chimenea y ya la placa de mármol se movÃa… Pero ¡demasiado tarde! La puerta se abrió.
—RÃndase, Lupin. Si no…