Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Wilson movió la cabeza:
—¡Vaya, Sholmes, y nosotros que nos vanagloriamos de trabajar de incógnito! No me extrañaría nada que la guardia republicana nos esperase en la calle Murillo y que hubiese recepción oficial, con pasteles y champán.
—Cuando se pone usted a fantasear, Wilson, vale usted por dos —se burló Sholmes.
Se adelantó hacia uno de esos hombres con la intención muy clara de cogerle entre sus poderosas manos y reducirle a migajas, a él y a su cartel. Sin embargo, la multitud se agrupaba alrededor de los carteles. Se reía y se hacían bromas.
Reprimiendo un furioso acceso de rabia, dijo al hombre:
—¿Cuándo le han encargado esta tarea?
—Esta mañana.
—¿Y empezó usted su paseo?…
—Hace una hora.
—Pero ¿los carteles estaban dispuestos?
—Claro que sí. Cuando llegamos esta mañana a la agencia ya estaban allí.