Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —¿Y esta ventana?
—Esta ventana, como usted ve con sus propios ojos, da a una terracita rodeada de una balaustrada de piedra. Aquà nos hallamos en el primer piso, y puede usted ver el jardÃn que se extiende por la parte de atrás del chalé y la verja que lo separa del parque Monceau. Por tanto, es seguro que el hombre vino por el parque Monceau, franqueó la verja con ayuda de una escalera y subió hasta la terraza.
—¿Dice usted que es seguro…?
—A cada lado de la verja, en la tierra húmeda de los canteros, se han encontrado agujeros hechos por las dos patas de la escalera, y los mismos dos agujeros existÃan debajo de la terraza. Por último, el balcón conserva dos ligeros rasguños causados, evidentemente, por el contacto de los peldaños.
—¿No se cierra de noche el parque Monceau?
—Creo que sÃ; pero, de todas formas, en el número 14 hay un chalé en construcción. Es fácil penetrar por allÃ.
Sholmes reflexionó unos instantes y continuó:
—Llegamos al robo. ¿Se cometió, pues, en el salón en que nos encontramos?
—SÃ. HabÃa aquÃ, entre esta Virgen del siglo XII y este tabernáculo en plata cincelada, una lamparita judÃa. Ha desaparecido.
—¿Es todo?