Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —La misma casualidad pudo revelárselo a alguien más…, a un criado…, a un familiar de la casa… Pero continuemos: ¿avisaron a la Justicia?
—Naturalmente. El juez de instrucción llevó a cabo su investigación. Los cronistas policÃacos de los grandes periódicos, también. Pero, como le escribà a usted, no parece que el problema tenga la más ligera oportunidad de ser resuelto.
Sholmes se levantó de su asiento, se dirigió a la ventana, examinó los cristales, la terraza, la balaustrada, se sirvió de la lupa para estudiar los dos rasguños de la piedra y rogó al señor d’Imblevalle que le llevara al jardÃn.
Sholmes guardó silencio durante algunos minutos más; luego pronunció estas palabras:
—Desde el comienzo de su relato, señor, me ha extrañado la simplicidad de la agresión. Aplicar una escalera, cortar un cristal, elegir un objeto y marcharse con él… No, las cosas no pasan tan fácilmente. Todo esto es demasiado claro, demasiado sencillo.
—¿De forma que…?
—… que el robo de la lámpara judÃa se ha cometido bajo la dirección de Arsenio Lupin…
—¡Arsenio Lupin! —exclamó el barón.