Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Aquella noche Wilson se acostó con la conciencia tranquila de un hombre que ha cumplido con su deber y que no tiene ya otra tarea que dormir. Asà pues, se durmió rápidamente, y le visitaron hermosos sueños en los que perseguÃa a Lupin y se disponÃa a detenerlo con su propia mano, y la sensación de esta persecución fue tan clara que se despertó.
Alguien rozó su cama. Agarró el revólver.
—Un paso más y disparo, Lupin.
—¡Diablos! ¡Qué fuerte está usted, querido amigo!
—¿Cómo? ¿Es usted, Sholmes? ¿Me necesita para algo?
—Necesito sus ojos. Levántese…
Le llevó a la ventana.
—Mire… al otro lado de la verja…
—¿En el parque?
—SÃ. ¿No ve nada?
—No veo nada.
—SÃ, tiene que ver algo.
—¡Ah! En efecto…, una sombra…, dos…
—¿Verdad que s� Contra la verja… Mire, ahora se mueven… No perdamos tiempo.
Tanteando, sujetándose a la barandilla, bajaron por la escalera y llegaron a una habitación que daba a la escalinata del jardÃn. A través de los cristales de la puerta vieron las dos siluetas en el mismo sitio.