Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Pasó la cabeza por la abertura de la puerta, pero enseguida retrocedió, tragándose una blasfemia. Muy cerca de ellos una escalera se apoyaba en la pared, contra la balaustrada de la terraza.
—¡Caramba! —murmuró Sholmes—. Hay alguien en el boudoir. Eso es lo que oÃamos. Rápido, quitemos la escalera.
Pero en aquel momento una forma se deslizó de arriba abajo por la escalera y ésta fue retirada. El hombre que la llevaba corrió a toda velocidad hacia la verja. De un salto, Sholmes y Wilson se lanzaron en su persecución. Llegaron junto al hombre cuando éste colocaba la escalera contra la verja. Del otro lado partieron dos disparos.
—¿Herido? —preguntó Sholmes.
—No —respondió Wilson.
Agarró al hombre por el cuerpo e intentó inmovilizarlo. Pero el individuo se volvió, lo empujó con una mano y con la otra le hundió la navaja en pleno pecho. Wilson exhaló un suspiro, vaciló y cayó.
—¡Condenación! —bramó Sholmes—. Si lo ha matado, mato.
Oyó a Wilson gemir sobre el césped y se lanzó contra la verja. Demasiado tarde… El hombre la habÃa escalado y, recibido por sus cómplices, huÃa por entre los macizos de plantas.