Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —¿Qué está usted mascullando? ¡Le digo que es ella! Se lo digo yo. No puede ser más que ante una criatura de Lupin, manejada y dirigida por él, que yo pierda la cabeza y actúe como un idiota… Ahora que conoce toda la historia del álbum… Le apuesto lo que quiera a que antes de una hora Lupin lo sabe todo. ¿Antes de una hora? ¡Qué digo! Inmediatamente. ¡La farmacia, la receta urgente!… ¡Mentiras!
Se volvió rápidamente, bajó a la avenida de Messine y vio a la señorita que entraba en una farmacia. Reapareció, diez minutos más tarde, con algunos frascos y botellas envueltos en papel blanco. Pero cuando subÃa por la avenida, fue abordada por un individuo que, con la gorra en la mano y ademán obsequioso, la perseguÃa como pidiéndole una limosna.
La joven se detuvo y le dio una moneda, continuando su camino.
«Ella le ha hablado», se dijo el inglés.
Más que una certeza era una intuición, bastante fuerte, sin embargo, para que él cambiase de táctica. Abandonando a la joven, se lanzó tras los pasos del falso mendigo.
Llegaron, uno tras otro, a la plaza Saint-Ferdinand, y el hombre erró durante largo rato por los alrededores de la casa Bresson, alzando, a veces, los ojos hacia las ventanas del segundo piso y vigilando a los que entraban en la casa.