Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Sholmes continuó:
—AsÃ, pues, se comete el robo. La dama sale el domingo por la mañana, da cuenta a Lupin de lo que ha hecho y le lleva a Bresson la lámpara judÃa. Entonces las cosas suceden como ha previsto Lupin. La Justicia, engañada por una ventana abierta, cuatro agujeros en la tierra y dos arañazos en la balaustrada, admite inmediatamente la hipótesis de un robo con escalera. La dama se tranquiliza.
—Bien —aceptó el barón—. Admito esta explicación muy lógica. Pero el segundo robo…
—El segundo robo fue provocado por el primero. Habiendo contado los periódicos cómo habÃa desaparecido la lámpara judÃa, alguien tuvo la idea de repetir la agresión y de apoderarse de lo que no habÃa sido robado. Y esta vez no fue un robo simulado, sino uno de verdad, con escalamiento, nocturnidad, etcétera, etcétera.
—Lupin, claro está.
—No. Lupin no actúa tan estúpidamente. Lupin no se arriesga de esa manera.
—¿Entonces, quién?
—Bresson, sin duda alguna, y sin que lo supiera la dama a la que habÃa hecho cantar. Fue Bresson quien entró aquÃ; fue él a quien yo perseguÃ; fue él quien hirió a mi pobre Wilson.
—¿Está usted seguro?