Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Es el señor Austin Gilet. Y el señor Austin Gilet ocupa en Inglaterra un cargo que corresponde al del señor Dudouis, el jefe de la Sûreté francesa.
—¡Ah! ¡Qué suerte! ¿SerÃa usted tan amable de presentármelo? El señor Dudouis es uno de mis buenos amigos y me gustarÃa poder decir otro tanto del señor Austin Gilet.
Los dos caballeros volvieron.
—¿Y si yo le tomara la palabra, señor Lupin? —preguntó Sholmes, levantándose.
HabÃa agarrado el puño de Arsenio Lupin y lo apretaba con mano de hierro.
—¿Por qué aprieta tan fuerte, maestro? Estoy dispuesto a seguirlo.
En efecto, se dejaba arrastrar sin la menor resistencia. Los dos caballeros se alejaban.
Sholmes redobló el paso. Sus uñas penetraban en la carne de Lupin.
—Vamos…, vamos —decÃa sordamente, con una especie de urgencia febril por terminar lo antes posible—. Vamos, más deprisa aún.
Pero se paró en seco: Alice Demun los seguÃa.
—¿Qué hace usted, señorita? ¡Es inútil!… ¡No venga!
Fue Lupin el que contestó: