Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Le suplico que se dé cuenta, maestro, de que la señorita Demun no viene por su gusto. Yo le aprieto el puño con energÃa parecida a la que usted emplea conmigo.
—¿Por qué?
—¿Cómo? Porque quiero presentarla también. Su papel en el caso de la lámpara judÃa es aún más importante que el mÃo. Cómplice de Arsenio Lupin y cómplice de Bresson, ella deberá contar igualmente la aventura de la baronesa d’Imblevalle, la cual interesará prodigiosamente a la Justicia. Y usted tendrá la suerte de haber llevado su bienhechora intervención hasta el lÃmite, generoso Sholmes.
El inglés soltó el puño de su prisionero. Lupin liberó a la señorita.
Permanecieron algunos segundos inmóviles, unos frente a otros. Luego, Sholmes fue de nuevo a su silla y se tendió. Lupin y la joven regresaron a sus respectivos asientos.
Un largo silencio les separó. Lupin dijo, al fin: