Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Tales fueron las primeras averiguaciones efectuadas por la justicia, al día siguiente de este extraño crimen. Averiguaciones vagas, incoherentes, y a las que el desarrollo de la instrucción no aportó ni coherencia ni certeza. Las idas y venidas de Antoinette Bréhat permanecieron absolutamente inexplicables, como las de la Dama Rubia, y sólo se supo que era esta misteriosa criatura de cabellos de oro la que había matado al barón de Hautrec, sin quitar de su dedo el fabuloso brillante de la corona real de Francia.
Y, sobre todo, la curiosidad que ella inspiraba daba al crimen un relieve de gran fechoría que exasperaba a la opinión pública.
Los herederos del barón de Hautrec sólo podían beneficiarse de semejante propaganda. Organizaron, en la avenida de Henri-Martin, en el propio chalé del difunto, una exposición de muebles y objetos que iban a venderse a la sala Drouot. Muebles modernos y de mediocre gusto, objetos sin valor artístico…; pero, en el centro de la habitación, sobre un pedestal de terciopelo granate y protegido por un globo de cristal y vigilado por dos policías, brillaba el anillo con el brillante azul.