Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Es evidente —respondió el juez— que, si el brillante azul no se encuentra, lo explique todo… Pero ¿en dónde buscar?
—En el dedo del señor barón —dijo Charles—. El brillante azul no abandonaba jamás su mano izquierda.
—He visto esa mano —intervino Ganimard, acercándose a la vÃctima— y, como pueden comprobar, no hay en ella más que un sencillo aro de oro.
—Mire por el lado de la palma —insistió el criado.
Ganimard desplegó los dedos crispados. La montura estaba por la parte de dentro y en el centro de ella resplandecÃa el brillante azul.
—¡Vaya! —exclamó Ganimard, completamente asombrado—. No lo entiendo.
—¿Y renuncia usted a sospechar de ese desgraciado Lupin? —se burló el señor Dudouis.
Ganimard se tomó tiempo para reflexionar, y respondió con tono sentencioso:
—Es precisamente cuando no comprendo una cosa cuando empiezo a sospechar de Arsenio Lupin.