Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Ganimard dudó unos instantes; luego dijo, con la visible intención de sorprender a su auditorio:
—Antes que nada afirmo que el señor Bleichen no tiene nada que ver con el robo de la sortija.
—¡Oh, oh!… —exclamó el señor Dudouis—. Es una afirmación gratuita… y muy grave.
Y el conde preguntó:
—¿Es a este… descubrimiento a lo que se limitan sus esfuerzos?
—No, señor. A los dos dÃas del robo, los azares de una excursión llevaron a tres de sus invitados hasta el pueblecito de Crécy. Mientras dos de estos personajes iban a visitar el famoso campo de batalla, el tercero se apresuró a ir a la oficina de Correos y expidió una cajita envuelta y lacrada según los reglamentos, declarando un valor de cien francos.
El señor de Crozon objetó:
—No hay nada de extraño en eso.
—Quizá se lo parecerá más cuando sepa que esa persona, en lugar de dar su nombre verdadero, hizo la expedición bajo el nombre de Rousseau, y que el destinatario, un tal señor Beloux, vecino de ParÃs, se mudó la misma tarde del dÃa en que recibió la cajita, es decir, el anillo.
—¿Se trata acaso de uno de mis primos de Ancelle? —interrogó el conde.
—No se trata de esos señores.