Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —¿De la señora de Real, entonces?
—SÃ.
La condesa exclamó, estupefacta:
—¿Acusa usted a mi amiga, la señora de Real?
—Una sola pregunta, señora —respondió Ganimard—: ¿Asistió la señora de Real a la subasta del brillante azul?
—SÃ, pero por su lado. No estuvimos juntas.
—¿Le insinuó ella que comprara el anillo?
La condesa reunió sus recuerdos.
—SÃ, en efecto, hasta creo que fue ella la que me habló por primera vez del anillo…
—Anoto su contestación, señora. Está perfectamente establecido que fue la señora de Real la que le habló por primera vez de esa sortija y que le insinuó que la comprara.
—Sin embargo, mi amiga es incapaz…
—Perdón, perdón. La señora de Real sólo es amiga circunstancial de usted y no Ãntima amiga, como han propagado los periódicos, lo cual ha apartado de ella las sospechas. Usted la conoce solamente desde el invierno pasado. Ahora bien: le demostraré concienzudamente que cuanto le ha contado sobre ella, sobre su pasado, sobre sus amistades, es absolutamente falso; que la señora de Real no existÃa antes de conocerla a usted y que en estos momentos, no existe ya.
—¿Y qué más?