Arsenio Lupin y la Aguja Hueca

Arsenio Lupin y la Aguja Hueca

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—El bueno del señor Filleul va a caminar hasta la puerta. En la puerta no hay nadie, bien entendido. Allí está tanto el fiscal como aquí en mi mano. Entonces regresará aquí. Eso nos concede unos cuatro minutos. Necesito uno para escaparme por esa ventana, escurrirme por la puerta pequeña de las ruinas y saltar sobre mi motocicleta, que me espera. Quedan, entonces, tres minutos. Eso es suficiente.

Era un sujeto extraño, contrahecho, que mantenía en equilibrio sobre sus piernas, muy largas y muy débiles, un busto enorme, redondo como el cuerpo de una araña y provisto de unos brazos inmensos. El rostro era huesudo y la frente pequeña y baja, indicadora de la obstinación un tanto limitada del personaje.

Beautrelet se tambaleaba sintiendo ablandársele las piernas. Tuvo que sentarse, y dijo:

—Hable. ¿Qué quiere usted?

—Ese documento. Hace tres días que lo ando buscando.

—No lo tengo.

—Mientes. Cuando entré te vi guardarlo de nuevo en tu cartera.

—¿Y después?

—¿Después? Te comprometerás a mantenerte muy prudente. Nos estás molestando. Déjanos tranquilos y ocúpate de tus asuntos. Ya se nos ha agotado la paciencia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker