Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca Y nadie se privaba de hacerlo asÃ. Especialistas y técnicos del crimen, novelistas y dramaturgos, magistrados y ex jefes de Seguridad, todos los jubilados y los Herlock Sholmes de afición, tenÃan cada cual su teorÃa y la presentaban en copiosos artÃculos. Cada cual tomaba por su cuenta el sumario y lo completaba a su manera. Y todo ello tomando como base la labor realizada por el joven alumno de retórica, Isidoro Beautrelet.
Pero, verdaderamente, era preciso decirlo, se estaba en posesión de los elementos completos de la verdad. El misterio, pues, ¿en qué consistÃa? Se conocÃa el escondrijo donde Arsenio Lupin se habÃa refugiado y donde habÃa agonizado, y sobre esto no habÃa duda alguna: el doctor Delattre, que siempre se atrincheraba detrás del secreto profesional y que se negó a hacer cualquier declaración, confesó, sin embargo, a sus Ãntimos —que en seguida se apresuraron a decÃrselo a otros— que habÃa sido, efectivamente, a una cripta adonde habÃa sido llevado para atender a un herido a quien sus cómplices le presentaron bajo el nombre de Arsenio Lupin. Y como en esa misma cripta habÃa sido hallado el cadáver de Esteban de Vaudreix, el cual no era otro que Arsenio Lupin, conforme lo demostraba el sumario, la identificación de Arsenio Lupin encontraba en esto un suplemento demostrativo.