Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca »Y eso no es todo. Ese rapto es preciso que quede ignorado. Precisa cortarle el camino a las investigaciones, incluso a las esperanzas: la señorita de Saint-Véran pasará por muerta. Se simula un crimen y se ofrecen pruebas a los investigadores. El crimen es real. Crimen, por lo demás, previsto; crimen anunciado por los cómplices, crimen ejecutado para vengar la muerte del jefe y por ello mismo —véase el ingenio de semejante concepción—, por ello mismo se encuentra, ¿cómo diría yo?, reforzada la creencia de esa muerte.
»Pero no basta con suscitar una creencia, imponer una certidumbre. Lupin prevé mi intervención. Yo adivinaría la falsificación de la capilla. Yo descubriría la cripta. Y como la cripta está vacía, todo el armazón se desmoronaría.
»La cripta no estará vacía.
»Igualmente, la muerte de la señorita de Saint-Véran no resultará definitiva, si el mar no arroja el cadáver sobre las rocas.
»El mar arrojará sobre las rocas el cadáver de la señorita de Saint-Véran.
»¿Las dificultades resultan formidables? ¿El doble obstáculo es infranqueable? Sí, pero sólo para cualquier otro que no sea Lupin…, para Lupin no…