Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca Pasaron todavía más días monótonos y desalentadores. Por los periódicos se enteró de que el conde de Gesvres y su hija habían abandonado Ambrumésy y se habían instalado en los alrededores de Niza. Se enteró también de que el señor Harlington había sido puesto en libertad, pues su inocencia quedó comprobada, conforme a las indicaciones de Arsenio Lupin.
Isidoro cambió su cuartel general, y durante dos días se estableció en La Chatre y otros dos más en Argenton.
De esta maniobra no obtuvo resultado alguno.
En tales momentos estuvo a punto de abandonar la partida. Evidentemente, el coche ligero que había llevado a su padre no debía haber servido más que para cubrir una etapa, a la cual había sucedido otra etapa en la que había sido utilizado otro vehículo distinto. Y su padre estaba, pues, lejos. Pensó ya en marcharse.