Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca Cerca del puente se cruzó con dos campesinas que llevaban cántaros llenos de leche. Les preguntó:
—¿Cómo se llama el castillo que está allÃ, detrás de los árboles?
—Ése, señor, es el castillo de la Aguja.
HabÃa hecho la pregunta sin darle importancia. Pero la respuesta le dejó atónito.
—El castillo de la Aguja… ¡Ah! Pero aquÃ, ¿dónde nos encontramos? ¿En el departamento del Indre?
—Ciertamente, no. El Indre es del otro lado del rÃo… Por este lado es el de Creuse[2].
Isidoro quedó como deslumbrado. El castillo de la Aguja y el departamento de Creuse (hueco). ¡La aguja hueca! ¡La propia clave del documento! Era la victoria asegurada, definitiva, total…
Sin decir una sola palabra más, volvió la espalda a las dos mujeres, y se alejó, tambaleándose por la emoción como un hombre embriagado.