Arsenio Lupin y la Aguja Hueca

Arsenio Lupin y la Aguja Hueca

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A principios de octubre, Beautrelet volvió a París para reanudar las clases de sus estudios. Y la vida recomenzó esta vez tranquila y sin incidentes. En todo caso, ¿qué podía pasar? ¿Acaso la guerra no había terminado?

Por su parte, Lupin debía tener la sensación bien clara de que no le quedaba más que resignarse al hecho consumado, pues un buen día también sus otras dos víctimas, Ganimard y Herlock Sholmes, reaparecieron. La vuelta de estos últimos a la vida de este mundo careció, por lo demás, totalmente de prestigio. Fue un trapero quien los encontró frente a la Prefectura de Policía, ambos dormidos y atados.

Después de una semana de completo aturdimiento consiguieron volver a recobrar el orden de sus ideas, y entonces relataron —o más bien relató Ganimard, pues Herlock Sholmes se encerró en un mutismo absoluto— que habían realizado, a bordo del yate Golondrina, un viaje de circunvalación de África, viaje encantador, instructivo, durante el cual podían considerarse como en libertad, salvo a ciertas horas, que pasaban en el fondo de la bodega, mientras la tripulación bajaba en los exóticos puertos. En cuanto a su súbita aparición en el muelle de los Orfévres, de París, nada recordaban, dormidos como estaban mediante algún narcótico desde hacía varios días.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker