Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca Una única base de documentación resultarÃa sólida: el libro publicado bajo Luis XIV. Mas de los cien ejemplares impresos por aquél que debÃa ser la Máscara de hierro, solamente dos escaparon a las llamas. Uno fue robado por el capitán de la guardia y se perdió. El otro fue conservado por Luis XIV, transmitido a Luis XV y quemado por Luis XVI. Pero quedaba una copia de la página esencial, aquella que contenÃa la solución del problema o cuando menos la solución criptográfica. La que le fue llevada a MarÃa Antonieta y que ésta deslizó bajo la cubierta de su devocionario.
¿Qué se hizo de ese papel? ¿Será el mismo que Beautrelet tuvo entre sus manos y que Lupin le quitó por medio del secretario Brédoux? O bien ¿se encuentra todavÃa en el devocionario de MarÃa Antonieta?
Y entonces la cuestión se concentra en esto: ¿Qué se hizo del devocionario de la reina?
Después de tomarse unos momentos de descanso, Beautrelet interroga al padre de su amigo, meritÃsimo coleccionista, al que a menudo llaman como técnico a tÃtulo oficioso y a quien todavÃa recientemente el director de uno de los museos de Francia consultó para la formación de su catálogo.