Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca —¿El devocionario de MarÃa Antonieta? —exclamó—. Le fue legado por la reina a su camarera, con el encargo secreto de hacerle entrega del mismo al conde de Fersen. Piadosamente conservado por la familia del conde, se encuentra desde hace cinco años en una vitrina del museo Carnavalet.
—¿Y estará abierto ese museo?
—Abrirá de aquà a veinte minutos.
En el mismo instante en que se abrÃa la puerta de la antigua mansión de madame de Sevigné, Isidoro saltaba de un coche con su amigo.
—¡Caramba! ¡El señor Beautrelet!
Diez voces saludaron su llegada. Y con gran sorpresa suya reconoció a todo el grupo de periodistas que seguÃan el «asunto de la aguja hueca». Uno de ellos exclamó:
—¡Es gracioso! Todos hemos tenido la misma idea. Cuidado, quizá Arsenio Lupin se encuentra entre nosotros.