Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca Pero en la última página, después de forzar un poco la abertura del libro, vio en seguida que el pergamino se despegaba de la encuadernación. Deslizó los dedos en el interior… HabÃa allà algo, sÃ… SentÃa alguna cosa…, un papel…
—¡Oh! —exclamó victoriosamente—. Aquà está… ¿Es posible?
—Pronto —gritó alguien—. ¿Qué espera usted?
Sacó una hoja de papel plegada en dos.
—Bueno…, lea…, hay unas palabras en tinta encarnada… Se dirÃa que es sangre…, sangre completamente pálida… Lea…
Leyó: «A usted, Fersen. Para mi hijo. 16 de octubre de 1793… MarÃa Antonieta».
Y de pronto, Beautrelet lanzó una exclamación de estupor. Debajo de la firma de la reina… habÃa escritas en tinta negra dos palabras subrayadas… Dos palabras: «Arsenio Lupin».