Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca —Entonces, puesto que el documento del cual yo conozco el texto es auténtico, puesto que yo he visto las huellas de los sellos rojos, puesto que la propia MarÃa Antonieta lo certifica con estas palabras escritas de su puño y letra, y que todo el relato del folleto reproducido por el señor Massiban es auténtico, y puesto que existe verdaderamente un problema histórico de la aguja hueca, estoy seguro de triunfar.
—¿Y cómo? Sea auténtico o no ese documento, si usted no lo descifra no servirá de nada, ya que Luis XVI destruyó el libro que daba la explicación.
—SÃ, pero el otro ejemplar, arrancado a las llamas por el capitán de la guardia del rey Luis XVI, no fue destruido.
—¿Y cómo lo sabe usted?
—Pruebe usted lo contrario.
Beautrelet calló. Luego, lentamente, con Los ojos cerrados, cual si buscara resumir su pensamiento, declaró: