Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca SeguÃa el cuadro. Luego venÃa la propia explicación del documento.
Beautrelet leyó con voz entrecortada:
«Cual se ve, este cuadro, incluso cuando se han cambiado las cifras por vocales, no arroja ninguna luz. Puede decirse que para descifrar este enigma es preciso ante todo conocerlo ya. Es, cuando más, un hilo que se proporciona a los que ya conocen los senderos del laberinto. Tomemos, pues, ese hilo y sigamos adelante, que yo os guiaré.
»Primero, la cuarta lÃnea. La cuarta lÃnea contiene medidas e indicaciones. Adaptándose a las indicaciones y tornando las medidas, se llega literalmente al objetivo, a condición, bien entendido, que se sepa donde uno se encuentra; en una palabra, hallarse enterado del sentido real de la aguja. Eso es lo que se puede aprender de las tres primeras lÃneas. La primera está asà concebida para vengarme del rey, y yo lo habÃa prevenido de ello por adelantado…»
Beautrelet se detuvo, desconcertado.
—¿Qué? ¿Qué ocurre? —preguntó Massiban.
—Que esto ya no tiene sentido.
—En efecto —replicó Massiban—. La primera está asà concebida para vengarme del rey… ¿Qué es lo que eso quiere decir?
—¡Maldita sea! —aulló Beautrelet—. ¿Qué ocurre?