Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca Por haber conocido esa clave, César pudo dominar la Galia. Por haberla conocido, los normandos se impusieron al país y desde allí, más tarde, pegados a ese punto de apoyo, conquistaron Sicilia, conquistaron el Oriente, conquistaron el Nuevo Mundo.
Dueños del secreto, los reyes de Inglaterra dominaron a Francia, la humillaron, la desmembraron, se hicieron coronar reyes en París. Perdieron esa clave, y fue la derrota.
Dueños del secreto, los reyes de Francia engrandecieron el país, desbordaron los límites de sus dominios, fundaron la gran nación y resplandecieron de gloria y de poder…, pero la olvidan o no saben emplearla, y entonces es la muerte, el exilio, la decadencia.
Un reino invisible, en el seno de las aguas y a diez brazas de la tierra… Una fortaleza ignorada, más alta que las torres de Notre-Dame y construida sobre una base de granito más amplia que una plaza pública… ¡Qué fuerza y qué seguridad! De París al mar por el Sena. Allí, El Havre, ciudad nueva, ciudad necesaria. Y a siete leguas de allí, la aguja hueca, ¿no es acaso el asilo inexpugnable?