Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca —Pero ¿cómo es posible que los pescadores que entran en la gruta de abajo —dijo Beautrelet— no sepan que está perforada en la cima y que comunica con otra gruta de la cual parte una escalera? La verdad está a disposición del primero que venga…
—Eso es un error, Beautrelet. La cúpula de la pequeña gruta pública está cerrada cuando la marea está baja por un techo móvil, del color de la roca, que el mar al subir desplaza y eleva consigo, y que el mar al volver a bajar coloca de nuevo herméticamente sobre la pequeña gruta. Es por ello que cuando la marea está alta, yo puedo pasar… Qué, es ingenioso, ¿verdad? Fue una idea de Bibi… Cierto es que ni César, ni Luis Catorce, ni, en suma, ninguno de mis abuelos no pudieron tenerla, por cuanto no disponÃan de un submarino… Se conformaban con la escalera que descendÃa entonces hasta la pequeña gruta de abajo… Yo suprimà los últimos peldaños e inventé ese techo móvil. Es un regalo que le he hecho a Francia… Raimunda, apaga la lámpara que está a tu lado…, ya no la necesitamos…
En efecto, una claridad pálida, que parecÃa constituir el propio color del agua, les habÃa salido al encuentro al salir de la gruta y penetraba en la cabina por las portillas y por una bóveda de cristal que traspasaba el piso del puente y permitÃa inspeccionar las capas superiores del mar.