Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca Y en seguida, una sombra se deslizó por encima de ellos.
—Se va a producir el ataque. La flota enemiga está cercando la Aguja… Pero por hueca que esté esta Aguja, me pregunto cómo van a penetrar en ella…
Tomó la bocina acústica, y ordenó:
—No abandonemos el fondo. Charoláis… ¿Que adónde vamos? Pero si ya te lo dije… A Puerto Lupin…, y a toda velocidad, ¿eh? Es preciso que haya agua para acercarse…, tenemos una dama a bordo con nosotros.
Estaban al ras de la superficie de las rocas submarinas. Las algas, agitadas, se erguÃan como una pesada vegetación negra, y las corrientes profundas las hacÃan ondular graciosamente. Y luego surgió una sombra todavÃa más alargada…
—Es el torpedero —dijo Lupin—. El cañón va a dejar oÃr su voz… ¿Qué irá a hacer Duguay-Trouin? ¿Bombardear la Aguja? Lo que nos estamos perdiendo, Beautrelet, al no poder asistir al encuentro de Duguay-Trouin y Ganimard… La reunión de las fuerzas terrestres y de las fuerzas navales… Eh, Charoláis, nos estamos durmiendo…