Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca —A tierra, Beautrelet… Raimunda, dame la mano… Y tú, Charoláis, regresa a la Aguja a ver qué es lo que ocurre entre Ganimard y Duguay-Trouin y ven a decÃrmelo. ¡Me apasiona ese asunto!
Beautrelet se preguntaba con curiosidad cómo iban a salir de aquella ensenada aprisionada que se llamaba Puerto Lupin, cuando descubrió al propio pie del acantilado los peldaños de una escalera de hierro.
—Isidoro —dijo Lupin—, si recuerdas la geografÃa y la historia sabrás que estamos en el fondo de la garganta de Parfonval, en la comuna de Biville. Hace más de un siglo, en la noche del veintitrés de agosto de mil ochocientos tres, Jorge Cadoudal y seis cómplices desembarcaron en Francia con la intención de secuestrar al primer cónsul Bonaparte, y ascendieron hasta lo alto por el camino que voy a mostrarte. Desde entonces, los desmoronamientos han destruido ese camino. Pero Valméras, más conocido bajo el nombre de Arsenio Lupin, lo ha hecho reconstruir a costa suya y ha comprado la granja de Neuvillette, donde los conjurados pasaron su primera noche, y donde, retirado de los negocios, él va a vivir con su madre y su esposa la vida respetable de un aristócrata tronado. ¡El caballero ladrón ha muerto, viva el caballero granjero!