Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca Esa verdad que el redactor de la entrevista se confesaba impotente para descubrir, los espíritus clarividentes la adivinaron con sólo establecer una relación entre el secuestro del doctor y los hechos ocurridos la víspera en el castillo de Ambrumésy, que todos los periódicos relataron ese mismo día con los más mínimos detalles. Había, evidentemente, entre esa desaparición de un ladrón herido y el secuestro del doctor una coincidencia que era preciso tener en cuenta.
La investigación, por lo demás, demostró lo acertado de la hipótesis. Siguiendo la pista del seudochofer que había huido en bicicleta, se comprobó que había logrado llegar al bosque de Arques, situado a unos quince kilómetros, que desde allí, después de haber arrojado la bicicleta a un foso, se había dirigido a la aldea de Saint-Nicolás y que había enviado un telegrama concebido en los siguientes términos:
«A. L. N., Oficina 45, París.
»Situación desesperada. Operación urgente. Enviad celebridad por nacional catorce.»