Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca —¿Ha descubierto usted las huellas de un tercer cómplice que habrÃa desaparecido antes de la llegada de esas señoritas?
—No.
—Entonces, no comprendo nada… ¿Quién es, por tanto, el asesino de Juan Daval?
—Juan Daval ha sido asesinado por…
Beautrelet se interrumpió, quedo pensativo unos instantes, y luego prosiguió:
—Pero, antes de nada, es preciso que yo le muestre el camino que he seguido para llegar a la certidumbre, y las propias razones del crimen… sin lo cual mi acusación le parecerÃa monstruosa… Y no lo es…, no, no lo es… Hay un detalle que no fue observado y que, sin embargo, tiene la mayor importancia: y es que Juan Daval, en el momento en que fue atacado, venÃa vestido con todas sus ropas, calzado con sus zapatos de marcha; en suma, vestido como lo estaba en pleno dÃa. Pero el crimen fue cometido a las cuatro de la madrugada.
—Ya observé esa cosa extraña —dijo el juez—. El señor de Gesvres me respondió que Daval pasaba una parte de las noches trabajando.