Arsenio Lupin y la Aguja Hueca
Arsenio Lupin y la Aguja Hueca —Señor juez de instrucción, recuerde usted la primera frase que pronunció el señor de Gesvres cuando se despertó de su desvanecimiento. La frase, según la repitió la señorita de Gesvres, figura en el proceso verbal: «Yo no estoy herido. ¿Y Daval?…, ¿está vivo?…, ¿y el cuchillo?». Y le pido a usted que la relacione con aquella parte de su relato, igualmente consignada en el proceso verbal, en que el señor de Gesvres relata la agresión: «El hombre saltó sobre mi y me dio un puñetazo en la sien». ¿Cómo podía el señor de Gesvres, que estaba desvanecido, saber al volver en sí, que Daval había sido herido con un cuchillo?
Beautrelet no esperó respuesta a su pregunta. Se hubiera dicho que se apresuraba a hacerla para sí mismo, a fin de cortar de inmediato todo comentario. Seguidamente prosiguió:
—Por consiguiente, fue Juan Daval quien condujo a los tres ladrones hasta el salón. Mientras él se encontraba con aquél que ellos llaman su jefe, oyeron ruido en el gabinete. Daval abrió la puerta. Reconociendo al señor de Gesvres, se precipitó contra él armado de un cuchillo. El señor de Gesvres logró arrancarle el cuchillo, le golpeó con él, y a su vez él cayó derribado por un puñetazo de aquel individuo a quien las dos jóvenes verían unos minutos después.