Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin Insensiblemente, con movimientos imperceptibles y completamente naturales, Lupin se había acomodado sobre la mesa. Bajó el brazo poco a poco, deslizó la mano por debajo del sombrero del abogado Quimbel, introdujo un dedo en el interior de la badana, y tomó de allí una de esas bandas de papel plegado a lo largo que se insertan entre el cuero y la doblez, cuando el sombrero resulta grande.
Desplegó el papel. Era un mensaje de Doudeville, redactado en signos convencionales, y que decía:
«Estoy contratado como ayuda de cámara en casa del abogado Quimbel. Puede usted contestarme sin temor por este mismo medio.
»Es el asesino L. M. quien ha denunciado la artimaña de los sobres. Felizmente que usted había previsto ya esta contingencia.»
Luego seguía un resumen detallado de todos los hechos y comentarios suscitados por las divulgaciones de Lupin.