Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin Y se alejaba, cuando ella echó a correr y le cerró el camino. Él se detuvo, y le preguntó:
–¿Qué quieres?
Ella le tendió la mano abierta.
–¿Qué, dinero? ¿Acaso tiene la costumbre de mendigar? – dijo Lupin, dirigiéndose al conde.
–No -replicó el conde-, y no me explico esto en absoluto…
Isilda sacó de su bolsillo dos monedas de oro que hizo sonar chocando una contra otra alegremente.
Lupin las examinó.
Eran monedas francesas, completamente nuevas, acuñadas en aquel mismo año.
–¿Dónde encontraste esto? – exclamó Lupin con agitación-. Monedas francesas. ¿Quién te las dio?… ¿Y cuándo?… ¿Fue hoy? Habla… Responde…
Luego, Lupin se encogió de hombros, y dijo: