Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –CabrÃa creer que ella sabe lo que hace.
–No, no, no lo sabe. Lo que pasa es que su abuelo ha debido de confiarle ese libro como si fuera un tesoro. Un tesoro que nadie debÃa contemplar, y ella, con su instinto estúpido, prefirió arrojarlo a las llamas antes que desprenderse de él.
–¿Y ahora?
–¿Y ahora qué?
–Usted no conseguirá encontrar el escondrijo.
–¡Ah, mi querido conde! ¿Acaso ha pensado usted por un momento en mi éxito como algo posible? ¿Y Lupin ya no le parece a usted ahora completamente un charlatán? TranquilÃcese, Waldemar; Lupin tiene varias cuerdas en su arco. Yo triunfaré.
–¿Antes de las doce de mañana?