Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –Café -dijo el conde.
–¿Para usted?
–No, para él. Yo no lo tomé.
El doctor se sirvió de aquel café, lo probó y dijo:
–No me equivocaba; el paciente ha sido dormido con ayuda de un narcótico.
–Pero ¿quién lo hizo? – exclamó el emperador, irritado-. Veamos, Waldemar, resulta exasperante lo que está ocurriendo aquÃ.
–Señor…
–SÃ, ya estoy cansado… Empiezo a creer verdaderamente que este hombre tiene razón y que anda un extraño en este castillo… Esas monedas de oro, ese narcótico…
–Si alguien hubiera penetrado en este recinto, se le descubrirÃa, señor… Hace tres horas que se está registrando por todas partes.