Los tres crimenes de Arsene Lupin

Los tres crimenes de Arsene Lupin

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–Sin embargo, no fui yo quien preparó el café, lo aseguro…, a menos que no seas tú…

–¡Oh, señor!

–Pues bien: busca…, investiga…, tienes doscientos hombres a tu disposición, y la comunidad no es tan grande. Porque, al fin, el bandido ronda por aquí en torno a los edificios…, del lado de la cocina… o qué sé yo. Vete. Muévete.

Durante toda la noche, el gordo Waldemar se movió a conciencia, pues se trataba de una orden de su jefe; pero lo hizo sin convicción, ya que para él resultaba imposible que ningún extraño lograra ocultarse entre las ruinas que estaban tan bien vigiladas. Y, de hecho, los acontecimientos le dieron la razón: las investigaciones resultaron inútiles y no se logró descubrir la mano misteriosa que había preparado el brebaje soporífico.

Esa noche, Lupin la pasó en la cama inanimado. Por la mañana, el médico, que no se había separado de él, le respondió a un enviado del emperador que el paciente continuaba durmiendo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker