Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin Luego, transcurridos unos minutos, pareció despertarse, miró en torno, a los muros, al techo y a las personas presentes, y dijo:
–Fue un narcótico, ¿no es as�
–Sà -le contestó el doctor.
–¿Encontraron… al hombre?
–No.
Pareció meditar y varias veces inclinó la cabeza con aire pensativo, pero se dieron cuenta de que estaba durmiendo de nuevo. El emperador se acercó a Waldemar, y le dijo:
–Da las órdenes necesarias para que traigan tu automóvil.
–¡Ah!…, ¿pero entonces, señor?…
–SÃ, empiezo a creer que se está burlando de nosotros y que todo eso no es más que una comedia para ganar tiempo.