Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –La misma persona de siempre, señor. Aquel que persigue el mismo camino que yo y que avanza hacia el mismo objetivo. El asesino del señor Kesselbach.
–¿Cuándo?
–Esta noche. ¡Ah, señor, por qué no me dejó usted libre al salir de la prisión! Libre, y hubiera llegado aquà sin pérdida de tiempo. Hubiera llegado antes que él. Y llegando antes que él, yo le hubiera dado el oro a Isilda… Llegando antes que él, hubiera leÃdo el diario de Malreich, el viejo doméstico francés.
–Entonces usted cree que fue merced a las revelaciones de ese diario…
–SÃ, señor; tuvo tiempo para leerlas él. Y en la sombra, no sé dónde, informado de todos nuestros movimientos, ignoro por quién, me narcotizó para deshacerse de mà esta noche.
–Pero el palacio estaba guardado.