Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin El emperador se volvió hacia Lupin y éste dijo:
–SÃ, señor, porque Waldemar es incapaz de guardarme. Mi evasión es cosa segura…
Golpeó el suelo con el pie violentamente.
–Y entonces, ¿cree usted, señor, que yo voy a perder el tiempo una vez más? Si usted renuncia a la lucha, yo no renuncio. He empezado y terminaré.
El emperador objetó:
–Yo no renuncio, pero mi PolicÃa va a ponerse en campaña.
Lupin rompió a reÃr.
–Que su majestad me disculpe. Pero es tan gracioso… La PolicÃa de su majestad… Ésta vale tanto como todas las PolicÃas del mundo, es decir, nada, nada en absoluto. No, señor, yo no regresaré a la Santé. La prisión no me importa. Pero necesito mi libertad para luchar contra ese hombre y me quedo con ella.