Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin El emperador había escuchado todo esto con atención apasionada, sorprendido cada vez más por todo cuanto observaba en aquel hombre, en materia de ingenio, clarividencia, sutileza e inteligente voluntad.
–Waldemar -llamó el emperador.
–Señor.
Pero en el momento en que iba a hablar, se escucharon exclamaciones procedentes de la galería. Waldemar salió y volvió a entrar.
–Es la loca, señor, a quien tratan de impedirle que pase.
–Que venga -exclamó Lupin vivamente-. Es preciso que venga, señor.
A un gesto del emperador, Waldemar salió a buscar a Isilda.