Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin «Pobre amigo mÃo -se dijo Lupin, marchándose-. Con ésta más, ya son sacudidas bastantes para un individuo nervioso y sensible como tú. Cuida de tu corazón, si no… Bueno, se te están humedeciendo los ojos. Mala señal, señor Lupin, estás envejeciendo.»
Dio una palmada en el hombro a un joven que cruzaba la calzada de Muette y se dirigÃa a la calle de Vignes. El joven se detuvo, y después de unos segundos dijo:
–Perdóneme, señor, pero no tengo el honor…, me parece…
–Le parece a usted mal, mi querido señor Leduc, o bien es que su memoria está muy debilitada. Recuerde usted Versalles…, el pequeño cuarto en el hotel Los Tres Emperadores…
–¡Usted!
El joven habÃa dado un salto atrás, mostrando espanto.