Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¿Y a qué se dedica ese señor?
–Palabra, no sabrÃa decirlo. Es un tipo muy raro… siempre está solo…, jamás habla con nadie… Aquà apenas le conocemos el tono de su voz. Con el dedo señala en la carta los platos que quiere que le sirvan… En veinte minutos come…, paga… y se va…
–¿Y cuándo vuelve?
–Cada cuatro o cinco dÃas. No viene con regularidad.
«Es él, no puede ser más que él -se repetÃa Lupin-. Es Malreich, helo ahÃ…, respirando a cuatro pasos de mÃ. Ahà están las manos que matan. Ahà está el cerebro que se embriaga con el olor a sangre…, el monstruo, el vampiro…»