Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¿Y si nos separáramos, jefe? Ese hombre nos ha visto juntos. Se fijará menos en nosotros si nos ve separados.
–¿Acaso nos ha visto? – dijo Lupin, pensativo-. Parece no ver nada, no oÃr nada ni mirar a nada. ¡Qué tipo desconcertante!
De hecho, diez minutos después, León Massier apareció y se alejó sin observar siquiera que era seguido.
HabÃa encendido un cigarrillo y fumaba, con una de las manos a la espalda, caminando como un paseante distraÃdo que goza del sol y del aire fresco y que no sospecha que pueda ser vigilado en el curso de su paseo.
Pasó más allá del fielato que allà habÃa, siguió a lo largo de las fortificaciones, salió de nuevo por la puerta Champerret, y regresó por la carretera de la Revolución.