Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin ¿Iría a entrar en las casas del número 3? Lupin deseó vivamente que así fuese, pues ello hubiera constituido la prueba segura de su complicidad con la banda de Altenheim; pero el individuo dio vuelta en la esquina y penetró por la calle Delaizement, por la cual siguió hasta más allá del velódromo de Búfalo.
A la izquierda, frente al velódromo, entre las barracas que bordean la calle Delaizement, había una pequeña casa aislada, rodeada por un jardín minúsculo.
León Massier se detuvo, sacó un manojo de llaves, abrió primero la puerta de reja del jardín y luego la puerta de la casa, y desapareció dentro de ésta.
Lupin avanzó con precaución. Inmediatamente observó que las casas de la carretera de la Revolución se prolongaban por la parte posterior hasta el muro del jardín.
Habiéndose acercado algo más, vio que ese muro era muy alto y que apoyada contra él había una cochera construida al fondo del jardín.