Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin Conforme a la disposición de aquel lugar, Lupin adquirió la certidumbre de que aquella cochera estaba adosada a la cochera que se erguía en el último patio del número 3, y que le servía de almacén para cosas viejas al chamarilero.
Así, pues, León Massier vivía en una casa contigua a la habitación donde se reunían los siete cómplices de la banda de Altenheim. Por consiguiente, León Massier era, en efecto, el jefe supremo que mandaba esa banda, y resultaba evidente que por un pasadizo que existía entre las dos cocheras se comunicaba con sus subordinados.
–No me había equivocado -dijo Arsenio Lupin-. León Massier y Luis de Malreich no son más que una misma persona. La situación se simplifica.
–Por completo -aprobó Doudeville-, y antes de unos días todo estará arreglado.
–Es decir, que yo hubiera recibido una cuchillada en la garganta.
–¿Qué es lo que usted dice, jefe? Vaya una idea…