Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin Su propósito consistía en forzar la puerta de la casa y registrar las habitaciones, a fin de encontrar las famosas cartas del emperador, robadas por Malreich en Veldenz, pero pensó que una visita a la cochera era aún más urgente.
Quedó muy sorprendido al ver que la casa no estaba cerrada, y comprobar en seguida, a la luz de su linterna eléctrica, que se encontraba absolutamente vacía y que no había ninguna puerta de comunicación en el muro del fondo.
Investigó largo tiempo, pero sin éxito alguno. Sin embargo, en el exterior vio una escala apoyada contra la cochera y que evidentemente servía para subir a una especie de desván que existía bajo el techo de pizarra.
Viejas cajas, haces de paja, vidrieras de jardinería de invierno, se amontonaban en aquel desván, o más bien así lo parecía, porque descubrió fácilmente un pasadizo que le conducía al muro.
Allí tropezó con una vidriera que intentó apartar.