Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin «El Chamarilero tiene razón, la cosa va a estar caliente… ¡Ah!, es mi piel lo que ellos quieren conseguir. Una prima por Lupin. Canallas.»
Volvió a pasar por delante del fielato y saltó dentro de un automóvil de alquiler.
–A la calle Raynouard.
Luego hizo detener el taxi a trescientos pasos de la calle de Vignes, y caminó hasta el ángulo que formaban las dos calles.
Con gran estupor, comprobó que Doudeville no estaba allÃ.
«¡Qué extraño -se dijo Lupin-. Y, sin embargo, ya pasa de la medianoche… Este asunto me parece sospechoso.»