Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin El señor Formerie se sentÃa tan divertido, que se apretaba los costillares con las manos, riendo a mandÃbula batiente.
–¡Ah, esto es para morir de risa! ¡Dios santo, qué cosa tan graciosa! La respuesta a todo ello dará la vuelta al mundo. Y entonces, conforme al sistema de usted, resultarÃa que fue en colaboración con usted con quien yo realicé la investigación desde un principio en el Hotel Palace, después del asesinato del señor Kesselbach…
–En efecto, fue conmigo con quien usted siguió todo el asunto de la diadema cuando yo era el duque Charmerace -respondió Lupin con voz sarcástica.
El señor Formerie dio un salto. Toda su alegrÃa se desvaneció ante ese odioso recuerdo. Poniéndose súbitamente serio, manifestó:
–¿Entonces, insiste usted en ese absurdo sistema?