Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin –¿Qué sé yo? Y sea cual sea mi destino, tenga la seguridad de que yo me mostraré digno de él. Pero quiero saberlo. ¿Quién soy yo?
Arsenio Lupin se quitó el sombrero, e inclinándose dijo:
–Hermann Cuarto, gran duque de Deux-Pont-Veldenz, prÃncipe de Berncastel, elector de Treves y señor de otros lugares.
Tres dÃas más tarde, Lupin llevó a la señora Kesselbach en automóvil a la frontera. El viaje fue silencioso.
Lupin recordaba con emoción el gesto de espanto de Dolores y las palabras que ella habÃa pronunciado en la casa de la calle de Vignes, en el momento en que iba a defenderla contra los cómplices de Altenheim. Y ella debÃa también recordarlo, porque permanecÃa como ruborosa y visiblemente turbada en presencia de él.
Por la noche llegaron a un pequeño castillo completamente revestido de hojas y flores, cubierto por una especie de enorme cúpula de pizarra y rodeado de un amplio jardÃn repleto de árboles seculares.